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martes, 17 de mayo de 2022

Marta y María de Betania


Según la definición que nos da Raimon Panikkar: Dios es aquello que rompiendo tu aislamiento respeta tu soledad. Aislamiento estaría pues en relación con la contemplación interior, y respetar la soledad con encarnar la contemplación para salir al exterior, nada puede nacer fuera de una envoltura puesto que si abres una semilla ya nunca germinará. El útero es el espacio donde nos preparamos para germinar, salir de él es salir a la vida, pero hacerlo antes de tiempo o demorarse sería también equivalente a la muerte.

Los textos bíblicos son el fundamento desde el cual se establece un diálogo en el que prima el aprendizaje fruto de un proceso de reflexión y conocimiento interior. En la interpretación que el Maestro Eckhart (místico alemán del S. XIII) hace sobre el pasaje de la Biblia en el que Marta y María de Betania reciben a Jesús en su casa (Lc 10,38-40), Marta simbolizaría un estado de superación de la contemplación pasiva en la que se encuentra María. 

El Maestro Eckhart derrumba la lógica con la que se acostumbraba explicar dicho texto y en la que se ponía a María como la mujer modelo de escucha y de contemplación. Aquí la lógica consiste en que quien se sienta a los pies de Jesús a escuchar la Palabra es quien más necesita aprender y captar internamente su mensaje. Eckhart indica que a María la movían tres cosas que la hacían ocuparse de ella misma: la bondad de Dios que había abrazado su alma; el deseo de escuchar a su Maestro, aunque no sabía qué deseaba aprender; y el dulce consuelo y felicidad que encontraba en las palabras de Jesús. En cambio, Marta es el modelo de la mujer que ha logrado su madurez espiritual, porque tiene una edad adulta y un fondo bien ejercitado, una sabia comprensión para ordenar bien la acción interior hasta el máximo que el amor exige y el conocimiento del alto rango del amado huésped.
La capacidad con la que el Maestro Eckhart hace alegoría del texto bíblico, para que podamos comprender que si María ha escogido la mejor parte y no le será quitada es porque ella va a llegar a ser como Marta, quien posee completamente lo que una criatura debe poseer. Por eso, cuando Jesús le dice a Marta: “Te preocupas por tantas cosas”, es porque en realidad a ella no le falta nada de lo que es necesario para la salvación eterna. Solo le pide a Marta que comprenda y respete a María en el proceso de aprendizaje que esta debe hacer para llegar a la contemplación en la vida cotidiana.
Eckhart pone el acento en el aprendizaje que se deriva de haber recibido algo, pasarlo por la reflexión y hacerlo propio: “…de acuerdo con la nobleza de su natura, toda criatura se brinda tanto más hacia fuera, cuanto más se asienta en sí misma”.

Podrían incluso simbolizar ambas los componentes de un mismo principio femenino. Componente dual del Mercurio, que es activamente pasivo y tiene a la Luna y al Sol en su símbolo. María, inclinada sobre los pies de Cristo estaría más cerca de la tierra, y por tanto del principio pasivo contemplativo, más cerca del útero o envoltura previa necesaria para salir a la luz, Marta habría superado esa etapa y estaría en la maduración espiritual.

Además, el vínculo profundamente amistoso que tiene Cristo con estas dos mujeres, especialmente con María, podría hacer referencia, según nos cuenta José Miguel Cavas López, al simbolismo esponsal entre Cristo y la Iglesia, a través de las conexiones de los textos del cuarto evangelio con el libro del Cantar de los Cantares, con el que parece haber una vinculación especial.

Realizando esta doble acción de ungir y secar, María se declara disponible a su amor y reconoce en Él a su señor, estableciéndose así entre ellos una conexión nueva. María participa ahora corporalmente, a través de su pelo, del mismo perfume de Jesús, un perfume penetrante que hace que las doncellas le amen (cf Cant 1,3). El perfume empezó siendo “una emanación del amor intenso de María […] y los cabellos, orgullo de la mujer, se enriquecen con el tacto y con este perfume que, donado, ha comenzado a pertenecerle a Él Imaginamos que, para secar bien los pies, María llevaría el pelo suelto y, en aquel tiempo, una mujer con el pelo así delante de algún hombre que no fuera su marido, podría conllevar el divorcio78. De este modo, parecería que María tiene un propósito romántico frente a Jesús en su ungir y secar los pies, lo cual sería un escándalo para los presentes en la escena. Sin embargo, nadie ve su acto como algo negativo; es más, Jesús lo alaba (v. 7). Así, de manera simbólica, aunque expresado en el plano de la realidad del encuentro, Jesús y María tendrían una relación íntima hasta el punto de que no se vea mal su gesto; esta podría ser, incluso, una relación esponsal79, puesto que esta libertad frente a Jesús solamente una esposa podría tenerla. El texto tiene, por tanto, una clara connotación esponsal, pues ofrece un verdadero gesto de intimidad nupcial.
A esta afirmación ayuda realizar de nuevo una conexión con el Cant, especialmente con el tema del cabello: en Cant 4,1; 6,5, el esposo manifiesta la belleza de la esposa, comenzando por los ojos y por el cabello; en 5,11, la esposa, alabando al esposo, habla de su cabeza como el oro; y en 7,6, el esposo vuelve a hablar de la belleza de la esposa, esta vez empezando por los pies, y llegando hasta la cabeza y el pelo. Quizá simplemente se trata de un contacto lexical, pero no deja de ser significativo.
José Miguel Cavas López


 

Pero también aquí ‒frente a estos dos misterios‒ existen las opciones divergentes de aquellos que hacen de toda complementariedad una alternativa: unos creen que todo debe caer del Cielo; los otros, por el contrario, creen que todo puede y debe venir de nuestros propios esfuerzos. Ahora bien, la inteligencia humana, puesto que es teomorfa, posee en principio un poder sobrenatural; pero sean cuales sean las prerrogativas de nuestra naturaleza, nada podemos hacer sin ayuda de Dios: porque es Él quien nos hace partícipes del Conocimiento que tiene de Sí mismo.
...

Por una parte, hay que ver a Dios en Él mismo, más allá del mundo, en el Vacío de la Trascendencia; por otra parte e ipso facto, hay que ver a Dios en todas partes: ante todo en la milagrosa existencia de las cosas, y después en sus cualidades positivas y teomorfas; una vez comprendida la Trascendencia, se revela por sí misma la Inmanencia. 

Frithjof Schuon

 

 


Imagen de «El libro de Abraham el judío» de Nicolas Flamel


Icono del sábado de Lázaro, en la tradición bizantina


Referencias:







sábado, 14 de mayo de 2022

Quimera

En enero de 2022 llegué por primera vez a Doncos, y lo que en aquel momento de pleno invierno parecía imposible, en marzo comenzó a hacerse realidad. A raíz de un episodio de angustia durante una de las primeras noches en mi nueva casa en la montaña, me vino a la cabeza una canción que cantaba mi prima Beni a su hija Laura, no siendo yo mucho más madura psicológicamente de lo que era mi prima Laura de 2 años (yo debía de tener 11 o 12 años). El caso es que la canción dirigida a calmarla a ella se coló también en mi universo simbólico y la letra de Susanita tiene un ratón se me quedó grabada para siempre al igual que el hechizo de descubrir lo bien que cantaba mi prima Beni. Con los años también Laura perpetuó en ella esta capacidad para el canto de su madre.

Poco tiempo antes de escuchar esta canción y más o menos en el mismo escenario, tuvo lugar un suceso que activó de manera inconsciente la angustia que años después consiguió calmar en parte la canción cantada por mi prima. En el universo simbólico no existe el concepto de tiempo lineal. Así que, 30 años después, renace de nuevo esta canción en mi mente como bálsamo directo para mis angustias.

Existe una fibra fina que conviene tejer delicadamente entre fantasía y realidad. Hoy en día escuchamos mucho hablar del término utopía, la modernidad asocia quimera con desvarío o delirio, contraponiéndolo al sueño de sociedad perfecta “realizable” de la utopía, al cual se llegaría a través de la razón y lo científico. La utopía no parece alertarnos sobre los peligros que conlleva perseguir lo irrealizable, aunque si atendemos al origen etimológico de esta palabra, creada a partir de dos palabras griegas “ou” (que significa no) y “topos” (que significa lugar) encontramos que lo que quiere decir este término es “lugar que no existe”.

La palabra griega Χιμαιρα (Khimaira) designa un ser monstruoso femenino creado por la mitología griega, en origen parece que significa animal femenino de un invierno de edad. Se formó a partir de la raíz indoeuropea ghei- (invierno). Con la misma raíz indoeuropea, pero procedente del latín, tenemos las palabras invierno, hiemal, hibernar o hibernación.

La utopía nos engaña, la quimera nos alerta del peligro, puesto que se trata de un monstruo con cabeza de león, torso de cabra y cola de dragón, la quimera debe ser domada. Así ocurre también con la fantasía, tal y como nos enseña la mitología, no es casual que de la unión entre la Quimera y Ortro (el terrible hermano de Cerbero) haya nacido la Esfinge, pues ella es la que nos conduce al enigma, y sólo a través de él podemos conectarnos con la realidad o la verdad. Los falsos (falos) atajos que propone la utopía no existen, por tanto una debe estar atenta para diferenciar bien los matices y no dejarse engañar. La quimera es la hablante, la que guía hacia un conocimiento que influye directamente en la vida, siguiendo las palabras de J. E. Cirlot, y él a su vez las de Goethe, esa influencia se traduce en modificación y rememoración de lo trascendente.

La dimensión simbólica que puede adquirir para un individuo un determinado animal nos revela que los animales son mucho más que bestias monstruosas (o mascotas adorables), son además un injerto sutil de lo simbólico en el ser humano. Hay una faceta en nuestros procesos psicológicos cargada de una cierta dimensión animal, que de alguna manera nos contagia, nos instaura una forma de ver primordial y de la cual nos repercute en recovecos de identificación, o de una experiencia sin palabras como la angustia.

Es a través de estos procesos de angustia que podemos hacer frente al peligro de la fantasía, como el héroe que se enfrenta a las criaturas monstruosas, y que realiza un viaje simbólico que comienza descendiendo a las profundidades del inv(f)ierno para resurgir en la primavera y completar el ciclo de resurrección. Estos procesos que se repiten cada año con el cambio de las 4 estaciones operan igualmente a lo largo de la vida de un ser humano y sus 4 edades.

Para integrar la experiencia de la quimera o del sueño a la vida en el tiempo de vigilia es importante el ritual, ésta es la forma simbólica de traer la información del inconsciente a la mente consciente, anclándola en el mundo físico. Las acciones rituales no tienen por qué ser complejas ni incluir símbolos y oraciones. Pueden ser cosas sencillas como escribir o visitar a alguien, o realizar una acción que indique la comprensión del mensaje.

No hay héroe sin monstruo, al igual que no hay realidad sin fantasía, ni verano sin invierno.


“La auténtica esencia del ser humano no se halla en su supuesta definición aristotélica como un animal racional, errónea traducción de las palabras griegas politikon zoon, que convierten al hombre en un animal político, de la polis, es decir, de la ciudad, y que alcanza su plenitud en la realidad social, sino en lo que, con raíces platónicas, ha propuesto la tradición denominada generalmente como philosophia perennis, y que se ha encarnado desde el siglo XIX en la consideración del hombre como un animal simbólico, que recubre la realidad perceptiva y material a la que se enfrenta constantemente con un manto de signos que permiten iluminarla y dotarla de sentido, por medio, primordialmente, de las formas lingüísticas, pero también de las formas icónicas propias del arte y, en general, de toda forma de pensamiento que a través de conceptos o imágenes, transmuta la realidad física en realidad simbólica, un universo laberíntico de signos y símbolos que constituyen la verdadera diferencia específica del hombre con respecto al resto de seres de la Naturaleza.”

César García Álvarez



No hay ningún método espiritual sin estos dos elementos básicos: discernimiento entre lo real y lo irreal, y concentración en lo real. El primero de estos dos elementos, el discernimiento o la discriminación (vijñāna en sánscrito), no depende de ninguna forma religiosa especial; sólo presupone la comprensión metafísica. El segundo elemento, sin embargo, requiere un soporte de carácter sagrado, y esto significa que sólo se puede llevar a cabo dentro del marco de una tradición normal.
Titus Burckhardt




Mosaico de Belerofonte matando a la Quimera. 
 


Mis particulares rituales


Camiño da Paleira, (monte Xirondo). Doncos


Camiño da Paleira, (monte Xirondo). Doncos


 Referencias:

martes, 3 de mayo de 2022

El buen samaritano


Este relato es una de las bases sobre las que se asienta nuestra cultura. Una historia muy sencilla, a través de la cual se nos revelan verdades complejas por una vía diferente a la razón lógica.

El buen samaritano

25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 26 Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 27 Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.

29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. 36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? 37 Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

Para Francoise Doltó no hay en este texto nada que nos diga especifícamente que hay que dedicarse a los demás, preocuparse por ellos y tener misericordia. Una lectura sin juicios preestablecidos nos revela una cosa bien diferente, mucho menos narcisista, pues la pregunta clave no es ¿qué tengo yo que hacer por el otro? sino ¿QUIÉN ES EL PRÓJIMO?, ésta es la pregunta que da lugar a la parábola. Se trataría más bien de observar y de RECORDAR (el camino del corazón) primero, y en segundo lugar de actuar. Para el hombre molido a palos, su prójimo es el samaritano, puesto que es éste el que se comporta como tal. Nuestro prójimo son todos aquellos que, por un azar del destino, se encontraban allí cuando lo necesitamos y nos dieron ayuda sin pedírsela, nos socorrieron sin guardar si quiera recuerdo del caso.

Tampoco en el texto se emite ningún juicio sobre los que pasan de largo. Se trata de identificar al "prójimo", en este caso el samaritano es el modelo de prójimo. Ni esclavos ni dependientes, ayuda al hombre y lo deja libre, se retira y continua su camino. Si el que ha sido "caritativo" se considera acreedor de aquel a quien ayudó, si espera su agradecimiento, demuestra que trataba de comprar a alguien y que, por tanto, no era "samaritano". El verdadero samaritano no amará durante toda su vida al hombre que ha socorrido, al cabo de un km se habrá olvidado de él. Según este relato hemos de reconocernos deudores de quienes nos han ayudado (sólos no sobreviviríamos) pero esa deuda que podemos tener con el conocido o el desconocido sólo se puede saldar haciendo lo mismo con otros. No es al "samaritano" a quien se manifiesta el agradecimiento. Se piensa en lo que él ha hecho por nosotros (se recuerda) y se actúa de la misma forma. No hay ni culpabilidad ni dependencia en esta historia, pero sí la hay en las interpretaciones que se han hecho de ella, culpabilidad y dependencia que ahora (decaída la Iglesia) se perpetúan a través de otros -"ismos" más a la moda.




Ilustración de autor anónimo del Códex Rossanencis (550 D.C.), Catedral de Rossano, Calabria, Italia