Venera



La memoria, el arte de entretejer. El amor, descubrir las palabras anudadas. El vacío, desentrañar en la garganta la configuración de mi cuerpo. Más que volver la vista atrás, es el oído quien trae una nueva forma de escuchar escondida, que permite la entrada a palabras pasadas en el presente, un oído que abre la puerta a mis pasos, que entrelaza caminos entrometidos, por vías que, siendo viejas, se vuelven nuevas. Dejarse guiar por el deseo. Llegan a mi corazón como por una cuerda fina pero robusta, débil pero fuerte, invisible pero visible, para re-cordar que es posible encarnar el origen, el pulso de la vida y la verdad revelada, allí donde menos lo esperas. La manera y el deseo, el conducir, el caminar y el reposar, la forma de pronunciar el pasado con nuevos sentidos que construyen un cuerpo repudiado.

Venera