Desamparo, condición originaria




El desamparo absoluto pero vivificante, la experiencia que atraviesa Ariadna tras ser abandonada por Teseo en la isla de Naxos, es la misma que describe Freud para el fin de análisis. Freud describió esta experiencia como condición originaria del ser humano, en el origen de la vida humana está ya esta experiencia de desamparo. Lacan, en el Seminario VII lo lleva a una dimensión ética límite: el sujeto se confronta con un punto donde ya no puede esperar garantía del Otro. No existe un Otro completo que pueda responder por el ser del sujeto, por su destino, por la muerte. En este borde cae la ilusión, pero no formulada intelectualmente, sino realizada en acto. Cuando dice que “ante él se yergue un Otro absolutamente barrado", se trata justamente de eso: el Otro mismo aparece afectado por la falta, vulnerable, no-todo, particularmente ese Otro al que se le imaginaba completo, fálico y poderoso.

Freud toma de Ferenczi una afirmación que dice: todo paciente de sexo masculino tiene que alcanzar un sentimiento de ecuanimidad con el médico, como signo de que ha superado la angustia de castración; y todas las enfermas mujeres, para que su neurosis pueda considerarse íntegramente tramitada, tienen que liquidar su complejo de masculinidad y aceptar sin resentimiento las consecuencias del papel femenino. Freud nos dice que el análisis deja al hombre y a la mujer con las ganas, al uno en el campo del complejo de castración, a la otra con el penisneid. Pero éste no es un límite absoluto, más bien sería el límite que abre la puerta a lo ilimitable, el límite en donde se detiene el análisis finito con Freud. De ahí que Freud se preguntara por la posibilidad de que un análisis fuera terminable o interminable, algo que, particularmente en nuestro mundo, genera rechazo y sensación de timo, probablemente porque vive sumergido en la ignorancia de lo ilimitado. Sin embargo la pregunta de Freud por el análisis indefinido e ilimitado es posible en la medida en que algo ha sido revelado de una forma únicamente parcial, pues no todo puede ser revelado. Inevitablemente, e incurablemente, quedarán restos de los diferentes nombres del exceso, incorregible o intramitable. Se trata del resto que pertenece a nuestra condición humana de imperfección. Lo femenino, ¿quedará incluido dentro de la serie de aquello excesivo, resto rechazado, siendo algo imposible de tramitar? Así es. Hay una base "incurable" del conflicto subjetivo que pasa por los "restos libidinales" de una organización libidinal imperfecta, la ética del análisis freudiano preserva la función del resto, de lo imperfecto. Freud preserva el lugar de lo indecible, de la misma manera que el texto bíblico nos ha hecho hincapié numerosas veces en el concepto de "resto", o "remanente", un concepto profético que designa a la pequeña parte fiel del pueblo de Israel que sobrevive al juicio divino y al exilio, manteniéndose leal a Dios, precisamente al preservar el lugar de la imperfección, y dando lugar así a la esperanza mesiánica.

El análisis freudiano no sostiene ni un camino a la perfección ni persigue un ideal de dominio. Se podría decir al revés, que es un camino a la revelación plena de la imperfección, si por ésta entendemos esa falta de integridad que marcan tanto al Otro como al sujeto, ese “defecto de estructura” que es, de hecho, causa de deseo. Una tramitación íntegra de los conflictos es no solo una imposibilidad de la cura analítica, sino que además está por fuera de sus fines. No aspiramos, dice Freud, a un sujeto sin conflictos, sin pasiones y adaptado a una esquemática normalidad. Ética y técnica coinciden, incluso más en Freud que en Lacan, pues éste último peca de aferrarse más a la ética en términos abstractos que en términos prácticos. Lo que el análisis revela es que el conflicto que el paciente tiene con el analista es el mismo que el que tiene con el Otro, y las pautas que Freud si se atreve a dar a sus pacientes (acerca de no tomar decisiones comprometidas) hoy se entienden, a menudo, como un atentado contra la libertad, el paciente se siente sometido por su analista, y no comprende por qué se empeña en impedirle justo aquello de lo que más goza. Mientras Freud nunca olvida la adaptación social del sujeto, Lacan desestima la importancia de esta adaptación, anteponiendo la ética del "no ceder en su deseo" y la responsabilidad ante el propio goce, más allá de la adaptación social. Con este matiz, aparentemente más libre, de no priorizar el aspecto social, Lacan perjudica, a mi modo de ver, precisamente el desarrollo pleno de lo individual.

Es interesante la palabra que utiliza Freud para poner una dificultad, un límite, al fin de análisis y que es intrínseca al complejo de castración. A esta dificultad la denomina "la roca de base", otro concepto bíblico utilizado por Freud en alusión a esa paradoja a partir de la cual de lo pesimista surge un optimismo más auténtico, la "roca de base" pone un límite al fin de análisis, porque la "roca de base" es imposible de analizar, y por tanto de dar un cierre definitivo al análisis, esa roca de base es el resto que nos conecta inevitablemente con lo real, pero también con la fe.

Aunque se diferencien desde la anatomía, mujeres y varones se inscriben en el “todo falo” siendo que masculino y femenino, fálico o castrado, angustia de castración y envidia del pene, no constituyen pares antitéticos, no se oponen. De la polaridad sexual sólo se inscribe su fracaso, ya que no hay fórmula que la pueda escribir. Se trata de un tope recortado no por un concepto, sino por su fracaso mismo. Podemos afirmar que lo femenino es un lugar vacío en la estructura, consideración que lo aproxima a cierta dimensión del síntoma, como huellas del exilio de la relación sexual que se fantasea completud. En la lógica fálica, lo rechazado es lo femenino, sostiene Freud en “Análisis terminable e interminable”, Verwerfung (rechazo) no es Verdrängung (represión). Esta indicación es muy clara, la diferencia entre ambos mecanismos es tajante y está establecida por Freud desde los primeros textos. Esto conlleva que no hay ninguna posibilidad de inscripción, de retorno de lo reprimido ni de saber inconsciente en relación con el otro sexo, es decir, lo femenino. Lo fálico, hace serie con el complejo de castración, la significación, el aparato, los sistemas de huellas mnémicas, en definitiva con la inscripción psíquica; sin embargo, lo femenino carece de inscripción psíquica; es la castración estructural, que el complejo recubre. El complejo articula el masoquismo femenino, protege porque vela, aunque también y al mismo tiempo, devela la castración. El neurótico imagina un mito en el que se incluye un agente de la castración, el Padre, velando con dicha trama que lo que éste prohíbe, en verdad, es imposible por estructura. “Lo que el análisis articula es que en el fondo, es más cómodo padecer de la interdicción que exponerse a la castración”, subraya Lacan en La ética del psicoanálisis.

De donde todo parte, en efecto, es de la castración imaginaria, porque no hay imagen de la falta y con razón. Cuando algo surge ahí, lo que ocurre es que la falta viene a faltar (Lacan, 2006: 52). En “Lo ominoso” lo femenino es una variedad de lo terrorífico que se remonta a lo familiar devenido siniestro que aparece como nuevo e imprevisto, núcleo de la angustia. En esta misma falla, donde vacila la realidad psíquica, se produce el instante del despertar, el encuentro imposible. Irrumpe entonces un desarrollo de angustia que avasalla al yo y lo hace impotente dejándolo fuera de juego, produciéndose una posición subjetiva de desamparo, es decir, sin Otro.

En su Seminario La ética del psicoanálisis, Lacan articula el estado de desamparo con el fin del análisis: La terminación del análisis, la verdadera, entiendo la que prepara para devenir analista, ¿no debe enfrentar a su término al que padece con la realidad de la condición humana? Es propiamente esto lo que Freud, hablando de la angustia, designó como el fondo sobre el que se produce su señal, el desamparo, en el que el hombre en esa relación consigo mismo que es su propia muerte... no puede esperar ayuda de nadie.