Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.
2 El un día emite palabra al otro día, Y la una noche á la otra noche declara sabiduría.
3 No hay dicho, ni palabras, Ni es oída su voz.
4 Por toda la tierra salió su hilo, Y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.
5 Y él, como un novio que sale de su tálamo, alégrase cual gigante para correr el camino.
6 Del un cabo de los cielos es su salida, Y su giro hasta la extremidad de ellos: Y no hay quien se esconda de su calor.
7 La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: El testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño (Sal 19, 1-7)
Más tarde me acordé de que llevo unos meses utilizando precisamente el canto gregoriano de un salmo para crear una coreografía de danza. Como si de un imán se tratara, todo acaba encontrándose sin yo pretenderlo (al menos conscientemente). El salmo en cuestión es el salmo 91, y por supuesto, está plagado de confluencias con la temática de la pieza en la que estoy trabajando. Nunca me había parado a profundizar en él, está cantado en latín y tampoco entendía lo que decía. Sabía (sin saber) que su contenido encajaba a la perfección con la pieza, y así es. Hoy vamos a introducirnos un poco más de lleno en su contenido.
Salmo 91
1 EL que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente.
2 Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré.
3 Y él te librará del lazo del cazador: De la peste destruidora.
4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro: Escudo y adarga es su verdad.
5 No tendrás temor de espanto nocturno, Ni de saeta que vuele de día;
6 Ni de pestilencia que ande en oscuridad, Ni de mortandad que en medio del día destruya.
7 Caerán á tu lado mil, Y diez mil á tu diestra: Mas á ti no llegará.
8 Ciertamente con tus ojos mirarás, Y verás la recompensa de los impíos.
9 Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza. Al Altísimo por tu habitación,
10 No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.
11 Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.
12 En las manos te llevarán, Porque tu pie no tropiece en piedra.
13 Sobre el león y el basilisco pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.
14 Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: Pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
15 Me invocará, y yo le responderé: Con él estaré yo en la angustia: Lo libraré, y le glorificaré.
16 Saciarélo de larga vida, Y mostraréle mi salud.
Lo que más me ha llamado la atención de este salmo es su estructura en forma de diálogo poético con al menos 3 voces distintas a partir de las cuales navegar entre diferentes perspectivas: la personal, la comunitaria y la divina. Estas tres voces podrían, a su vez, servir para estructurar el salmo a partir de una introducción (alma), un cuerpo y un final (espíritu).
Versículos 1-2: declaración de fe (Introducción/Alma)
Ya entre los dos primeros versículos encontramos una estructura de “diálogo interior”, pues a partir de una primera frase en la que se establece una premisa generalizada y universal ("El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente") se responde con una confesión personal y directa: "Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré". Este diálogo interior, que es ya una maravillosa declaración de fe, se va extendiendo y desgranando en el resto de versículos hacia el mundo entero, de lo más pequeño a lo más grande.
La expresión "la sombra del Omnipotente" nos conduce a numerosas expresiones del contexto judío en el que la sombra sirvió para proteger al pueblo, es el caso de la columna de nube que protegió al pueblo de Israel del calor extremo y durante el día en el desierto (Ex 13,21-22). La encontramos, además, en la sombra de la roca (Is 32,2), la sombra del árbol (Cant 2,3), la sombra de Sus alas (Sal 63,7), la sombra de Su mano (Is 49,2). El concepto de "cubrir con Su sombra" lo encontramos también en la revelación que le hace el ángel Gabriel a María (Lc 1,35), como también en la transfiguración del monte Tabor: "Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra" (Mt 17,5). Estas son solo algunas de las muchas referencias a la sombra y su poder protector (Sal 17,8; 36,7; 57,1; 63,7; Is 25,4; 51,16; Os 214,7).
Hizo de mi boca una espada puntiaguda; me cubrió con la sombra de su mano. Hizo de mí una flecha afilada; me guardó en su aljaba (Is 49,2).
La sombra de Dios es la forma en la que Dios baja a la tierra y se hace presente, al igual que dice el Salmo 121: "Dios es tu sombra a tu mano derecha". Cubrir con la sombra alude a la idea de "eclipsar", "opacar", "velar" y "revelar", porque nos sentimos pequeños y eclipsados es que el Altísimo actúa en nosotros. Esta idea la vemos, en ocasiones, vinculada al concepto de habitar, morar. En estos dos primeros versículos encontramos un vínculo o una relación entre las palabras habitar/morar y las expresiones "al abrigo del altísimo"/"bajo la sombra del Omnipotente". El salmista nos dice que el lugar que él llama “sêther”, bajo el Altísimo, se ha transformado en uno llamado sombra, el “tsêl”, del Omnipotente. “Sether” se refiere al lugar secreto o refugio escondido donde uno se aparta para estar con Dios, para buscar a Dios, mientras que "Tsel" significa la sombra protectora, derivada del acercamiento de Dios al hombre. Puesto que es Dios quien se acerca a nosotros, por eso recibimos su sombra. Y porque Él se acerca a nosotros es que podemos recibir su sombra, la capacidad de recibir, específicamente femenina, es la que nos transmite también la idea de habitar, morar, convertir un hogar en permanente. En el judaísmo, el concepto de Shekhinah o Shejiná simboliza la morada de Dios entre la humanidad, estaba presente en el Tabernáculo móvil, cuando el pueblo atravesó el desierto, pero también estaba en el Templo, lugar fijo y centro simbólico que alude al corazón. La condición de la fe y la intimidad, en estos versos, nos descubre que la protección divina no es automática. Se promete al "que habita" y "al que confía". Los verbos clave son relacionales: "habitar", "morar", "confiar", "amar", "conocer". La seguridad fluye de una relación constante y deliberada con Dios.
En el versículo 2, los dos conceptos de “sêther” y “tsêl” se convierten ahora en “mahsi” (esperanza) y “metzudati” (fortaleza/castillo), la esperanza se vincula con el descenso de Dios hacia nosotros y el castillo con la búsqueda que hacemos nosotros de Dios. El castillo interior es también el centro, el lugar en el que habitamos cuando estamos bajo el Espíritu, la esperanza alude al contenido mesiánico que caracteriza este salmo, y es, como nos ha dicho el cristianismo, una cualidad que sólo se puede recibir, por tanto, específicamente femenina.
Los versículos del 3 al 13 expresan, ahora en segunda persona, la voz de un profeta o de un sacerdote que se dirige al creyente (“no tendrás temor”). Esta sección es el corazón del salmo y detalla las promesas de protección de manera vívida y poética. Se mencionan peligros ocultos: "lazo del cazador", trampas, manipulaciones y conspiraciones. Enfermedades y plagas: "peste destructora", "pestilencia que ande en oscuridad", "mortandad que en medio del día destruya". Violencia y guerra: "saeta que vuele de día", "caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra". Fuerzas del mal: "león y el basilisco", "cachorro del león y el dragón", simbolizando poderes feroces y engañosos. El salmo cubre un espectro completo de peligros: físicos, espirituales, visibles e invisibles, diurnos y nocturnos. El cuidado de Dios es total y abarca todas las áreas de la vida. Las imágenes de pisotear leones y serpientes son significativas, Jesús mismo alude a esta idea en Lucas 10,19. Además, este es el pasaje que Satanás citó, cuando tentó a Jesucristo en el desierto, y es interesante ver que Satanás ya sabía que Dios mandaría a sus ángeles cerca del Señor Jesús. Según Lucas 4,19, Satanás dijo: "Pues escrito está: a sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden". Satanás cita las Escrituras para sus propósitos y lo hace de forma engañosa porque omite la frase "que te guarden en todos tus caminos". Jesús dijo que había venido para cumplir la voluntad de Su Padre y ello quería decir, andar en Sus caminos. Él se habría salido de la voluntad de Dios si hubiera intentado hacer pan de las rocas, o si hubiera aceptado los reinos del mundo ofrecidos por Satanás, o aún peor, si se hubiera lanzado al vacío desde el pináculo del templo. La cita de los versículos 11-12 del salmo es un patrón de cómo tergiversa Satanás la palabra de Dios. Probar a Dios de esta manera no era el camino del Salvador. Dios nunca había prometido, ni dado protección alguna de sus ángeles, en caminos pecaminosos y prohibidos. La manipulación de Satanás pretendía extender la promesa de una providencia especial en cuanto a los peligros a los que los hombres se arrojan voluntariamente. El salmo no da promesas absolutas y a toda costa.
Versículos 14-16: confirmación divina de salvación (Fin/Espíritu)
Estos últimos tres versículos están escritos en primera persona, ahora es Dios mismo quien se manifiesta y habla acerca de las promesas y bendiciones sobre aquellos que han puesto su amor en Él. El carácter mesiánico del salmo se ve confirmado en esta expresión última del mismo Dios que, en primera persona, sella las promesas de liberación, salvación, honor y gloria. La primera persona del hombre, con la que se iniciaba el salmo en el versículo 2, termina con la primera persona de Dios, en estos últimos versículos.
Diferentes nombres de Dios que aparecen en el salmo
Altísimo (Elyon), Omnipotente (Shaddai), Jehová (Yahveh), Mi Dios (Elohay). A partir de la Teología del salterio de Kraus, podemos ver, en el epíteto de Dios “el Altísimo” (Elyon), una herencia siro-cananea, que consideraba a esta divinidad como la suprema y más alta. Era considerado el rey de los dioses, creador de todo lo existente, conocido como "Bny Bnwt", actúa como juez supremo y tiene poder para sanar a sus hijos, tuvo dos esposas principales: Ashera (diosa madre) y Anat (diosa de la fertilidad y hermana de Baal). Además de Elyon ("Altísimo"), era llamado "el bondadoso", "el compasivo", y se le asociaba con el cielo y la ética. También en el libro del Éxodo encontramos otro nombre de Dios que aparece en este salmo: “el omnipotente” (Shaddai). “Dios habló a Moisés y le dijo: ‘Yo soy YHWH; y me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como El Shaddai, pero con mi nombre YHWH no me conocían (Ex 6, 2-3).” Al establecerse en la tierra prometida y llevar el Arca a Jerusalén, el pueblo de Israel absorvió e integró diferentes tradiciones culturales del entorno cananeo preexistentes. Diferentes cultos locales cananeos fueron reinterpretados y absorvidos dentro del marco yahvista, consolidando una identidad única. En relación a esto quizás sea interesante también mencionar el hecho de que hay teorías que conectan el salmo 91 con Moisés. Una hipótesis que habla de la proximidad temática y léxica con el salmo 90, atribuido explícitamente a Moisés. Ambos salmos contrastan la fragilidad humana con la eternidad y el poder protector de Dios. Es posible que el autor del Salmo 91 fuera un discípulo o alguien de la misma tradición de sabiduría que Moisés, o que un editor posterior los haya colocado juntos intencionadamente para crear un diálogo teológico. Yahvé como Rey sobre toda la creación y sobre la historia de Israel, poniendo en relación la crisis del éxodo con la crisis del exilio. En este marco, el Salmo 91 invoca la protección, la seguridad y confianza en Dios, una poderosa afirmación de que, a pesar de los peligros personales y las catástrofes nacionales, el Dios soberano es un refugio seguro para su pueblo fiel. Así como el salmo 90 era un salmo de muerte, el 91 es un salmo de vida; es un salmo mesiánico que nos ofrece una imagen del Mesías. Nos revela un maravilloso lugar de protección y de seguridad para nosotros. El Salmo 90 nos mostraba una figura del primer hombre, Adán. Y en Adán todos morimos, por ello hemos dicho que ése era un Salmo de muerte. Pero este Salmo 91 nos habla del Señor del cielo, y es verdaderamente un Salmo Mesiánico. Es un Salmo de vida.