Caja de música

Abrir un cajón y que suene la música procedente del interior. Las cajas de música poseen, en efecto, el mayor de los superpoderes concentrado en un pequeño gesto, capaz de repetirse hasta el infinito. ¿Qué clase de poder embriagador encierra el misterio de esos pequeños artilugios? Un enigma femenino, una orquesta escondida en un cajón vacío que, tanto abierto como cerrado, mantiene oculto el misterio. Tan pequeño y tan grande como un grano de mostaza, como el Reino de los Cielos.


"Primero quise ser una caja de música. Sin duda alguna me la habían regalado, y me pareció maravilloso que con sólo levantar la tapa se oyese la música, pero sin preguntarle a nadie ya me di cuenta de que yo no podía ser una caja de música porque esa música por mucho que a mí me gustara no era mi música, que yo tendría que ser una caja de música inédita de mi música, la música de mis pasos, de mis acciones…"

María Zambrano, A modo de autobiografía
“Voy buscando una luz que me consuma”