miércoles, 3 de abril de 2019

Rastros



La simbolización aleja progresivamente al sujeto del recurso al placer del cuerpo a cuerpo, que eclipsa la relación de sujeto a sujeto. Todo representante de pulsiones ajeno al cuerpo propio del deseante es ya una mediación en el camino del dominio del deseo y de su valorización humanizante, en acuerdo con la ley de vida entre humanos. Todo ser humano es naturalmente social, a condición de que lo social no invalide un deseo que está en pos de su cumplimiento en el placer.

F. Dolto.



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