Bordar no es borrar



El día que falleció mi padre yo estaba bordando eso que se ve en la imagen. En aquel momento mi hermano me dijo: "este bordado quedará marcado, lo recordarás siempre". Creo que no quise, o no pude, escuchar el significado de esas palabras, pero quedaron ahí a la espera de poder regresar a ellas, para recordar es necesario volver al corazón. El recuerdo es algo que va más allá de una imagen petrificada. También el bordado estuvo ahí paralizado, sin continuidad posible, actualizando la propia dificultad de mi padre para aceptar los finales, no queriendo contradecirle, porque él no quería irse, se resistía con todas sus fuerzas. Y también este bordado se resiste a ser concluido, como también en su momento parecía adoptar un trayecto algo deforme. Una vía, la del error, que emerge para guiarnos más acertadamente que la pretensión de avanzar sin equivocarse. El error es también una pequeña muerte que nos cuesta aceptar.