sábado, 1 de diciembre de 2018

Castillos






Lo único ético es la realización del deseo.
Todo lo demás es literatura.
Letra muerta, palabras muertas.
Acostumbrada a rodearlo, como se rodea un castillo, me cuesta identificarlo.
Intentando que no lo parezca, que entro o que salgo.
En un país en el que nada se mira frontalmente, en el que la belleza arrebatadora del paisaje impide atraversarla y desafiarla. El feismo de nuestras construcciones como manifestación del arrebatador y paralizante poder del paisaje, la naturaleza y su insuperable belleza, para qué rivalizar con ella.
Como esas puertas que se abren al vacío, construidas con forma de puerta, pero con función de ventana. Para observarlo todo, pero no cruzarlo, para rodearlo y redondearlo, pero no atrevesarlo. La otra opción es lanzarte al vacío, siguiendo el rastro de esa grieta, de esa rotura, por la que todo se desmorona. El vehículo del vacío.






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