domingo, 12 de enero de 2014

Parpadeo-aleteo II



La Belleza del corazón
es la belleza duradera:
sus labios brindan
el agua de vida para beber.
Verdadera es el agua,
quien la vierte,
y quien la bebe.
Los tres se vuelven uno
cuando tu talismán está hecho añicos.
Esa unidad no la puedes conocer
por medio de la razón.
(Jelaluddin Rumi) 

2 comentarios:

frufruorigami dijo...

Super inquietante. A diferencia de los otros, que podía estar viendo mucho tiempo, este me crea una sensación de agobio que no me deja verlo más de dos segundos seguidos! Imagino que era lo que querías conseguir :)

martacuba dijo...

Sí, el efecto inquietante siempre me interesa. Representa una especie de lucha interior, en la que es necesaria una cierta descomposición de los esquemas internos para volver a la unidad, esa unidad de la que habla el poema, que no se puede conocer mediante la razón.